Me quedaré con el recuerdo de aquella noche solos tu y yo, donde de las miradas brotaban los sentimientos, de los sentimientos no se evitaban las caricias y de las caricias aparecía la tentación de besarte.
La noche que más cerca estuvimos, sin poder evitarlo por muchas barreras que obstaculizaran nuestros cuerpos, de donde nació una ilusión que ahora muere tras el desengaño... Porque vivimos de ilusiones, sueños, esperanza, amor.. y eso es exactamente lo que somos,un compuesto de todos esos conceptos que dan sentido a nuestras vidas y nos mantiene felices mientras persisten delante de nuestras narices, sin dejarnos ver que todo lo bueno se acaba, para mantenernos distraídos y vivos, ocultando lo que es imposible evitar y que solo vemos cuando nos damos cuenta del engaño al que estamos sometidos, cuando algo por lo que luchamos, por lo que sentimos, por lo que queremos pasar haciendo el resto de nuestra vida, se derrumba.
Estas son mis últimas frases que le escribo, dejando presente que lo quise tanto como lo quiero, que mientras el destino marcó sus cicatrices todo fue irreal, algo mágico, entonces era cuando me sentía viva, todo parecía casualidad, pero lo cierto es que yo no creo en ella, lo que sucedió estaba escrito.. quizás este sea el final, quizás no, no lo sé, pero jugar con los sentimientos del prójimo es algo que debería castigarse con pena de cárcel, porque el pasado queda atrás y el tiempo todo lo cura, pero las cicatrices son señales que marcarán el tiempo de vida que nos quede, puesto que no hay nada que las borre, y más aún peor, las del corazón, esas.. sí que son imborrables.
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