lunes, 23 de enero de 2012
22.04.11
Tantas incógnitas dejaste abiertas, que la ambigüedad de los hechos nos hace nada más que recordarte.. ¿Por qué? Sin una sola palabra de despedida, si un ápice de sospechas... Sólo el dolor de tu ausencia, la reminiscencia de los momentos vividos, del mirar una y otra vez tus fotos, del recuerdo de tu voz... El ritmo del tiempo es demasiado lento ante tu falta, en un par de meses ya habrá pasado un año que no ha sido más que un océano de lágrimas que dejaste tras tu paso por nuestras vidas. Siempre eras aquel que resaltaba de entre los demás, para bien o para mal, pero siempre dando la nota... y dando la nota, hasta el final.
viernes, 20 de enero de 2012
Mis defectos.
Soy orgullosa, cabezota, caprichosa, loca, majareta, pasota, tonta, indomable, en ocasiones malhablada, paranoica, impulsiva y despistada. Tengo vicio al café. Me encanta salir de juerga y emborracharme. Juego a no pensar. Corro hacia aquello que me provoca, y cuando voy llegando comienzo a andar... lentamente, para que la tentación que me impulsó me alcance poco a poco y el resultado tan tardío e ilícito me vuelva loca. Chinchar es lo que más me gusta y soy una picada a todo aquello que me rete o que me lleve la contraria. Si me enfado digo muchas cosas que ni siquiera pienso ni siento. Proseguiría con una lista interminable... pero lo bueno de todo esto tan malo, es, que sé reconocerlo. Tengo miles de defectos que constituyen mi ser. No soy perfecta, soy totalmente imperfecta, por eso estoy completa.
jueves, 12 de enero de 2012
Mi peor enemigo.
Realmente fue ayer el punto de partida. Cuando me alejé, cuando sentí, cuando reaccioné. Anteriormente ya noté cómo un nuevo sentimiento se apoderaba de mi cuerpo, haciendo crecer algo inesperado y que no quería, pero me resistía, quizás por esa enloquecida idea de que la casualidad no existe, que estaba segura de que era él, de que esa señal me empujó a que me fijara realmente en algo que pasaba desapercibido para mí. Pero ayer, ayer ese sentimiento gritaba en mi interior que quería volver, que quería quedarse, te llamaba a voces, desesperado te recordaba, tu mirada profunda, tus labios carnosos perfectamente formados, tu presencia a mi lado, tus ojos penetrantes en mi cuerpo como el disparo de mil fusiles con un sólo objetivo imposible de fallar. En ese momento supe que esa enfermedad a la que tanto temo, de la que pretendo huír, me tentaba hacia ti diciéndome y torturándome que hay cosas que no se piensan, que únicamente se sienten aunque sea ilícito para mis principios, me proclamaban su victoria, brindándome los latidos de mi corazón con mariposas revoloteando por todo mi estómago, obligándome a que me resignara a aceptar la realidad que no quería, me estaba empezando a enamorar. Y sentir las ganas de volar, que su tristeza es mi tristeza, que lo quiero a mi lado, que quiero sentir su olor, su brazo por detrás de mi espalda, sus palabras con un ápice del mismo sentimiento que yo.. porque ahora Dios decidirá
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)